«La globalización de los mercados ha propiciado que el sector empresarial afiance su core business a las directrices tanto de la Organización de las Naciones Unidas-ONU y Unión Europea (derechos humanos, normas laborales, medio ambiente, anticorrupción), como de inversionistas y empresas líderes de las industrias del mundo (Triple Bottom Line: desempeño social, ambiental y económico); todas ellas consistentes con las expectativas de clientes y sociedad civil (ESG: ambiental, impactos social y gobernanza).
Tomando en cuenta que las regulaciones de los países vienen adquiriendo un carácter extensivo a la cadena de suministros, las empresas se ven obligadas a modernizar su modelo de negocio y enfoque estratégico a filosofías que auguren competitividad y sostenibilidad de largo plazo, basadas en la gestión del cumplimiento (Compliance).»